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Herman Paul

La llamada del pasado

Claves de la teoría de la historia

Traducción del inglés

Introducción de Miguel A. Marín Gelabert

Paul reflexiona con un lenguaje claro y accesible, plagado de ejemplos explicativos, los grandes problemas del pensamiento histórico, mayoritariamente profesional, pero también en términos culturales más amplios

MUESTRA

¿Dónde estaría el café que evocaba el poema «El viejo» (1897) de C.P. Cavafis (1863-1933)? ¿Dónde estaría la mesa en la que se sentaba el viejo sumido en sus pensamientos, con un periódico abierto ante él? Sin duda, sería en el centro de Alejandría, la amada ciudad natal de Cavafis en Egipto; pero deben de haber existido cafés semejantes en El Cairo, en Damasco, en Estambul, en Atenas y en Londres. Viejos semejantes habrán bebido a sorbos su cerveza tibia, inclinados sobre el periódico y sumidos en pensamientos también semejantes: «Sabe que es muy viejo. Lo siente. Lo ve./Aun así, le parece que fue joven ayer./¡Ha sido tan rápido, tan rápido!».

Porque, ¿no nos está describiendo el afamado poeta griego una experiencia prácticamente universal? Una experiencia, además, que no es exclusiva de los ancianos que reflexionan sobre sus vidas, sino que conoce todo aquel que haya pensado sobre el paso del tiempo. El calendario dice que hace treinta años era joven, que hace veinte dejé esa casa, que hace doce escalé esa montaña. Pero parece que fue ayer. Es como si mis recuerdos residieran en un tiempo distinto del que se mide con relojes, cronómetros y calendarios. Es como si pudieran jugar con los años, saltarse décadas y mover escenas de hace mucho a un tiempo que apenas puede ser tomado por pasado.

Pocos clientes habituales de cafés como el del poema de Cavafis se definirían como teóricos de la historia, y con razón: no todo el mundo se siente cómodo con el nivel de abstracción inherente a la reflexión sobre cuestiones tales como qué es la historia y qué hacen las personas cuando describen un pasado lejano a partir de recuerdos con un talento más que probado para el juego. Aun así, la teoría de la historia también pertenece a los cafés, sobre todo si el viejo, envalentonado por una cerveza de más, comienza a hablar sobre las pasiones, las ilusiones y los sueños de su juventud. Los teóricos de la historia se frotan las manos siempre que se cuentan relatos de vida, que se explican decisiones del pasado o que se extraen lecciones del pasado. Porque ellos no se limitan a estudiar la historia académica, como se podría pensar equivocadamente, sino que reflexionan sobre la interpretación, la explicación y la narración de la historia, así como sobre el recuerdo y el olvido. Teorizan sobre los modelos de explicación que se utilizan en los estudios históricos profesionales, y también sobre los recuerdos amargos que los viejos reprimen al mirar atrás para no verse embargados por la melancolía.

La presente obra ofrece una introducción a la teoría de la historia. Explica qué es esta disciplina y por qué es una materia de estudio fascinante y relevante por igual. No obstante, esta es una tarea más fácil de decir que de hacer. Las obras introductorias suelen acabar convertidas en aburridos depósitos de conocimientos. Sus páginas aparecen abarrotadas de nombres y títulos de libros cuyo copyright caducó hace ya mucho, marean a los inocentes recién llegados con un aluvión de «escuelas» y «enfoques», muchas veces de nombres extraños, y meten con calzador debates que pueden resultar de lo más soporífero. Nadie que se vea forzado al estudio de uno de esos libros pensará que puede descubrir algo hermoso, emocionante o útil en ellos. En fin, tales introducciones, lejos de atraer a sus lectores, terminan por desalentarlos.