Setz lunas aterrizaje

Clemens J. Setz (Angelika Klammer ed.)

Bot: Una conversación sin autor

Traducción del alemán

Una obra sin autor, que desdibuja los límites entre ficción y realidad. También las propias.

Citando a Mallarmé: «le monde est fait pour aboutir à un beau livre» (El mundo está hecho para desembocar en un hermoso libro). Estando en el mundo (a veces con sorpresa), Setz se cuela como personaje (o convertido en globo o extraterrestre) en muchos de sus libros. Otras veces, como hace en el artículo «Der Fall des Henry Bemis», se muestra perplejo por no aparecer ninguna de las obras de Franz Kafka, Thomas Mann o Peter Handke. De esta manera, en el conjunto de su obra, hilando una lectura tras otra, nos sumerge en una Twilight Zone, un valle inquietante entre ficción y realidad. En Bot, este leitmotiv de su literatura viene acompañado de una advertencia: cuidado con tomar un cambio de vía y acabar perdido en un mundo paralelo.

El libro y su autor

Clemens J. Setz (Graz, 1982) es un escritor, traductor y matemático austriaco, con una abundante producción literaria que dedica, quizá principalmente, a explorar desde la escritura límites (los de la narración, los de la identidad, los de la realidad y la subjetividad…). Desde la interseccionalidad cultiva diversos géneros (novela, cuento, poesía y ensayo) y se adentra también en la intermedialidad.

Estudió Matemáticas y Lengua y Literatura Alemanas en la Universidad de Graz, aunque abandonó los estudios para dedicarse en exclusiva a la escritura, que no es solo literatura, sino también traducción.

Cuando Angelika Klammer le propuso editar un libro a partir de entrevistas, descubrió que «Para todo hace falta saber, también para la narración oral». Surgió así un proyecto peculiar: lanzar esas preguntas a un extenso documento en el que Setz había ido recopilando a lo largo de años todo tipo de apuntes, fotografías, cuentos, notas y noticias. El resultado es este libro único y extraordinario. Que es un libro, una conversación, un bot, un álbum de recortes…

En el Bot de Setz se exploran los límites y la naturaleza de la autoría borrando todo tipo de fronteras, como las que hay entre distintas voces y la propia figura autoral, y también mezclando materiales y marcos de referencia externos e internos, reales y ficticios. Es una obra que renuncia al concepto de autoría y que nos lleva a no distinguir ficción y realidad. Les animo a descubrir de pronto que no saben bien en qué momento tomaron un desvío y ahora (¿dónde han ido a parar?), quizá, hayan dejado de tener claro qué crea el autor, si ese autor es realmente Setz y qué Setz es… si él mismo, su personaje, el autor de otros libros o un bot creado a través de un  proceso de selección casi aleatorio sobre un archivo .doc de miles de páginas.

Un juego con el yo y la identidad, con eso que llamamos realidad, con la literatura, con la historia del arte, la cultura de los márgenes y pop contemporánea, lo casual, la experiencia cotidiana y vivencia imaginarias, plagado de intertextualidad y de lo lúdico. Sobre todo, de disfrute. Hablaré en otros lugares en detalle de mi trabajo de traducción, una labor compleja y deliciosa, fundamentalmente por esa intertextualidad y por la multiplicidad de voces y materiales. El seguir hilos invisibles que atraviesan el texto. También por lo que supone ser la «traductora» de una obra sin autor. ¿Cómo me encargo de desaparecer? ¿Cuál ha de ser mi (in)visibilidad?

He tenido ocasión de reflexionar sobre algunos aspectos de mi trabajo en este artículo de Vasos Comunicantes, de ACE Traductores. Me ha llevado a traducir desde poemas improvisados o canciones inventadas en inglés, a paseos por el París romántico o entradas del diccionario de los hermanos Grimm…

En el diccionario de los Grimm:

Bleibchen [tabuco], n. mansiuncula, habitatiuncula: porque no tenía ninguna gana de conocer su futuro tabuco. Hippel, lebensl., 2.ª parte, 194.

Una palabra arrebatadora; también los términos latinos son una delicia: ¡habitatiuncula!

Bleibhaftig [quieto]. idem: si yo me quedara quieto en un lugar. Paracelso, 2, 655c.

…diarios de la Guerra de los Treinta Años o entradas del diccionario de terminología literaria de Otto F. Best, citando a Stefan George…

En el Best también encuentro la siguiente entrada:

Ghostword, n. Del ingl. ‘palabra fantasma’. a) Neologismo resultado de un error de escritura, de imprenta o de pronunciación. b) Palabra que solo existe en diccionarios (→ Mot rare, → Preciosismo literario).

= a) Hamsun por Hamsund

Después busqué «mot rare» y, en esta ocasión, le corresponde servir los ejemplos a Stefan George, quien por lo visto utilizó las siguientes palabras raras en su poesía: «florígero, ociar, calabazo, hollar, demarque, riba».

… recorridos con Google Maps, apuntes de paseos, postales o noticias de prensa. Formando un todo único que reúne lo que parece disperso para situarnos en un lugar desde el que la mirada es única.

Pero todo esto no es más que una propuesta. Una perspectiva más dentro del sinfín de posibilidades (de caminos y veredas, destellos que seguir, sonidos estridentes de pronto a los que hacer oídos sordos o en los poner toda la atención, sombras en las que detenerse y figuras que dejar pasar sin más, adiós) que ofrece la lectura de Bot. Que, si algo es, es placer (puro) lector.

Adéntrese sin ideas preconcebidas y disfrute de uno de los nombres rotundos y mayúsculos de la gran literatura actual.

fragmento

«Ya se sabe que el diablo está en los detalles y el Salvador en los grandes conjuntos, en los mapamundis y en las ideas abstractas». ¿Es así?
Jacob Burckhardt, el hombre con la mayor visión de conjunto, sugiere en sus Reflexiones sobre la historia universal: «Intentemos ahora oponer el consuelo que nuestra intuición nos sugiera a algunas de las quejas más importantes que se desprenden de la historia universal». Noble y admirable empresa. Ojalá hubiera leído esta frase mucho antes.
(Diciembre de 2013)

«¿Qué ocurriría si todos los seres humanos estuvieran despiertos al mismo tiempo, aunque fuera por un segundo?», pregunta uno de sus personajes. ¿Puede responderle el autor?
En tal caso, pondré la muñeca en la barandilla de un puente para que el río me mida las pulsaciones.
(Noviembre de 2016)

El «fulminante absurdo de su vida bajo el sol», ¿qué podría ser?
He recibido otro mensaje de spam desde la dirección de Maruša Krese, que murió hace tres años y medio. El mensaje tenía un enlace raro y varios destinatarios. Entre ellos estaba David Šalamun, el hijo de Maruša, que murió el año pasado.
(Julio de 2016)

[…]

Stéphane Mallarmé dijo que el mundo está hecho para desembocar en un hermoso libro: «le monde est fait pour aboutir à un beau livre». Stephen King, un invitado habitual en su obra, se expresó de forma similar: «Tarde o temprano, todo termina por llegar a mis libros». Démosle la vuelta: ¿qué no tendría cabida en los suyos, bajo ningún concepto?
Hace años leí sobre un caso que sucedió en Estados Unidos: el de una madre que le rompía una y otra vez los brazos y las piernas a su hija como castigo. La mujer sufría una enfermedad degenerativa de las articulaciones y los huesos, que también le afectaba al cerebro, y al final estaba tan debilitada que no podía ocuparse ella misma del correctivo, así que la niña golpeaba su propio brazo contra unas barras de metal hasta que el hueso, que se había sellado muchas veces antes, volvía a crujir. Ahora, mientras escucho el antiguo canto polifónico del maestro Perotín (Viderunt omnes), pienso en esa escena. Si creemos la noticia, ocurrió en el mismo planeta. Eso significa que no sé nada de él, que no he visto nada de él.
(Enero de 2014)

«The poet is someone who cannot look away», en palabras de Werner Herzog. Si esta definición es cierta y un poeta es incapaz de mirar hacia otro lado, ¿qué escritores son dignos de ella?
La extraña superioridad de los niños que mueren de forma prematura frente a los que mueren mayores. La memorable carta que Plutarco le escribió a su esposa con motivo de la muerte de su hija Timóxena a los dos años de edad dice así: «Intenta, transportándote con el pensamiento, volver frecuentemente a aquel tiempo en el que, por no haber nacido todavía esta hijita, no teníamos reproche alguno contra la fortuna…