Thomas Bernhard
Andar
Traducción del alemán
Andar es el pensar de un hablar de dos que andan y hablan sobre el colapso mental de un tercero que está en el manicomio, en parte por el maltrato institucionalizado del genio por parte del Estado austriaco. Además de elaborar temas y motivos constantes en el conjunto de su obra, Bernhard explora y lleva a lo radical muchos de los elementos de estilo que la caracterizan. Pero, sobre todo, ahonda en su relación con el lenguaje deja de ser (solo) vehículo para convertirse en objeto, una forma de mediación autorreferencial, donde la enunciación se mira y se interroga a sí misma. Lo narrado no es solo lo ocurrido o lo dicho, sino el cómo se verbaliza, en un reconocimiento de heridas históricas.
De la obra y EL AUTOR
El narrador de «Andar» lleva un tiempo saliendo a pasear dos días a la semana en compañía de Oehler. A lo largo de estos paseos, Oehler alude sin cesar a sus caminatas y conversaciones con su amigo Karrer, al que no ve desde que este ingresó en el manicomio de Steinhof tras un rocambolesco episodio que tuvo lugar en una tienda de pantalones, suceso del que Oehler fue testigo y cuya narración detallada constituye uno de los momentos centrales de esta novela. «Andar», que apareció en 1971, cuando Thomas Bernhard había publicado ya obras tan importantes como «Amras», «Helada», «Trastorno» o «La Calera», es un texto muy representativo del universo literario de su autor.
En esta novela corta se encuentran algunos de los temas, motivos y personajes recurrentes del escritor austriaco: la patria inhóspita, la inminencia de la muerte, el colapso de la identidad, la locura, el suicidio, la crítica acerba a la profesión médica o el genio ignorado. También los recursos formales que utiliza Bernhard en «Andar», llevados en esta ocasión hasta el límite de sus posibilidades, son los característicos de su prosa: el uso de frases largas, la repetición obsesiva y las variaciones de secuencias.
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Fragmento
En tanto que solo, antes que Karrer se volviera loco, andaba con Oehler los miércoles, ahora también, después que Karrer se volviera loco, ando los lunes con Oehler. Como Karrer andaba los lunes conmigo, ande, ahora que Karrer ya no anda conmigo los lunes, también los lunes conmigo, dice Oehler, después que Karrer se volviera loco y se fuera derecho a Steinhof. Y sin dudarlo le dije a Oehler, de acuerdo, andemos los lunes también ahora que Karrer se ha vuelto loco y está en Steinhof. En tanto que los miércoles andamos siempre en una dirección (la del este), andamos los lunes en la del oeste, y es llamativo que los lunes andamos mucho más deprisa que los miércoles, probablemente, pienso yo, Oehler andaba mucho más deprisa con Karrer que conmigo, viendo que los miércoles anda mucho más despacio y los lunes, mucho más deprisa. Ya ve usted que por costumbre, dice Oehler, ando mucho más deprisa los lunes que los miércoles porque con Karrer (los lunes, por tanto) andaba mucho más deprisa que con usted (los miércoles). Como usted después que Karrer se volviera loco no solo anda conmigo los miércoles, sino también los lunes, no necesito cambiar mi costumbre de andar los lunes y los miércoles, dice Oehler, claro está que usted, como ahora anda conmigo los miércoles y los lunes, sí ha tenido que cambiar su costumbre y en verdad cambiarla de una forma que probablemente le resulte increíble, dice Oehler. Pero es bueno, dice Oehler y lo dice en un tono inconfundiblemente instructivo, y de suma importancia para el organismo cambiar de costumbre de vez en cuando y sin que pase mucho tiempo, y no solo habla de cambiar, sino de un cambiar de forma radical de costumbre. Usted cambia de costumbre, dice Oehler, porque ahora no solo anda conmigo los miércoles, sino también los lunes, y eso significa que anda de forma alterna en una dirección (la de los miércoles) y en la otra (la de los lunes), en tanto que yo cambio de costumbre porque hasta ahora siempre andaba con usted los miércoles y los lunes con Karrer, pero ahora ando con usted los lunes y los miércoles, y, por tanto, también ando con usted los lunes y, por tanto, ando con usted en una dirección (la del este) los miércoles y en la otra (la del oeste) los lunes. Además, ando sin duda y como es natural con usted de otra forma que con Karrer, dice Oehler, porque Karrer era una persona completamente distinta de usted y, por tanto, el andar de Karrer (y, por tanto, el pensar) era un andar (y, por tanto, un pensar) completamente distinto, dice Oehler. A él, Oehler, el hecho de que yo, después que Karrer se volviera loco y se fuera a Steinhof, lo más probable es que a Steinhof para siempre, dice Oehler, también ande con él los lunes lo había salvado del espanto, en sus palabras, de tener que andar a solas los lunes; ya no andaría los lunes, dice Oehler, porque nada hay más espantoso que tener que andar los lunes a solas.
